Mi nombre es Begoña Bermell Calas, soy veterinaria desde que tengo uso de razón, siempre quise serlo. Desde pequeña siempre he tenido una gran sensibilidad y empatía con los animales y mi propósito vital siempre ha sido dedicarme a ellos.

Conseguí hacer mi sueño realidad en la Facultad Veterinaria de Zaragoza (1993-1998), allí no solo aprendí veterinaria sino que el hecho de vivir sola en otra ciudad también me hizo crecer como adulta, encontrando en el camino a personas maravillosas con las que me une una gran amistad.

Mientras estudiaba la carrera, sobre todo en los últimos años, tenía dudas respecto a qué animales iba a tratar, me gustaban todos!!, pero a todos no me podía dedicar…

 

 

Empecé trabajando en la clínica de pequeños animales (perros y gatos), me encantaba y durante la carrera me pasaba los veranos enteros haciendo prácticas en una clínica cercana a mi casa. Después de 7 años trabajando en varios centros veterinarios, haciendo muchos cursos, formándome sin parar, decidí montarme mi propia clínica, Clínica veterinaria El Castell en el año 2005.
Durante casi 16 años estuve trabajando en mi clínica sin parar:  pasaba consulta, hacía cirugías, seguía formándome tanto en medicina convencional como integrativa, me ocupaba de la gestión de la clínica, del personal… Conseguí lo que cualquier veterinario desea para su clínica: tener mucho trabajo y ofrecer un buen servicio veterinario.
Durante esos años siempre había mostrado interés por diferentes medicinas  alternativas, me encontraba con muchos casos donde la medicina convencional no daba respuestas y a mí me parecía increíble que no se pudiera hacer nada más, siempre pensé que había que agotar todas las posibilidades y dar opciones porque sino era muy frustrante.

 

Empecé con la acupuntura por una experiencia personal, tuve un brote de Esclerodermia cutánea para el que me prescribieron corticoides durante un largo período de tiempo. Yo me negaba a estar tan medicada siendo tan joven  y decidí probar con la acupuntura, y cuál fue mi sorpresa que me fue fenomenal sin necesidad de tomarme ningún fármaco.

Por ello, en el año 2008 acabé mi primer Master de Acupuntura Veterinaria de IVAS (International Veterinary Acupunture Society), y también empecé a utilizar la fitoterapia y la homeopatía.

Cuanto más estudiaba, más me gustaban estas medicinas porque por fin tenían en cuenta la parte emocional del paciente, consideran al paciente como un todo y no le perjudican.

 

 

Me formé en Homeopatía Veterinaria con la SEHV (Sociedad Española de Homeopatía veterinaria) e hice un Máster en la Facultad de Medicina de Valencia organizado por el CEDH (Centro de Enseñanza y Desarrollo de la Homeopatía).

A los pocos años también descubrí la Ozonoterapia veterinaria, disciplina en la que también me formé viendo los buenos resultados que se obtenían. Durante todos estos años de clínica convencional también pasaba mis consultas de medicina natural o medicina veterinaria integrativa pero había algo que ya no me llenaba, me cansé de trabajar bajo presión, con prisas, peleando con los responsables de los pacientes para hacer pruebas, ver la cantidad de animales que hay en casas “sufriendo” porque sus responsables no se hacen cargo de ellos y eso era algo que, como veterinaria, yo no podía solucionar. Además, la gestión, el ser la propietaria de la clínica y el seguir formándome como veterinaria convencional para poder ofrecer un servicio veterinario de calidad en la clínica diaria me quitaba mucho tiempo para dedicarme a lo que realmente más me gustaba… la Medicina Veterinaria Integrativa.

En 2020 hago mi segundo Postgrado en Acupuntura veterinaria en Chi Institute of Europe, actualizo mis conocimientos y me reafirmo en mi pasión por la Medicina Veterinaria Tradicional China, y esto me impulsa a dar el paso de traspasar la clínica con más firmeza, una decisión difícil… pero finalmente lo consigo y nace YINVET… un sueño hecho realidad!