La Acupuntura es una técnica terapéutica milenaria que forma parte de la Medicina Tradicional China (MTC).

Consiste en la inserción de agujas en determinados puntos del cuerpo “puntos de acupuntura” que tienen unas  características específicas.  Se suelen localizar cerca de terminaciones nerviosas y tienen una elevada irrigación vascular.

Al estimularlos con la aguja producen en el organismo la activación de fibras nerviosas y la liberación de determinadas sustancias  (neurotransmisores endógenos que incluyen: opioides, oxitocina, monoaminas, etc…) que provocan un efecto curativo en el paciente.

La Acupuntura busca recuperar el equilibrio de las funciones del cuerpo y promueve la autorregulación natural del organismo estimulando los puntos de acupuntura.

En Medicina Tradicional China aparece la enfermedad cuando existe un desequilibrio a nivel energético en el organismo. En esta medicina  se considera que el cuerpo está recorrido por meridianos que son canales por los que circula la energía (Qi). Los puntos de acupuntura pertenecen a estos canales y cada canal pasa por un órgano interno, de esa forma,  restauraremos la energía del canal afectado punturando determinados puntos.

La Acupuntura es principalmente conocida por su efecto analgésico, de hecho, se considera que cuando hay dolor hay un bloqueo de la circulación de la energía «Qi» y ponemos las agujas para facilitar el libre flujo del Qi por el organismo desbloqueando el meridiano afectado.

La Acupuntura se puede utilizar en cualquier patología porque siempre que aparezcan síntomas van a ir acompañados de un desequilibrio energético y habrá que orientar el tratamiento a equilibrar al paciente. Por tanto, la utilizamos para problemas: Musculoesqueléticos, endocrinos, dermatológicos, neurológicos, oncológicos, afecciones renales y hepáticas, etc…