La Ozonoterapia es una técnica médica utilizada desde hace muchos años en medicina humana y desde hace unos diez años en veterinaria, por lo que podemos considerarla como una técnica bastante novedosa.

Consiste en administrar ozono al paciente obtenido a partir de un generador médico de ozono que utiliza oxígeno medicinal y lo transforma en O3
(ozono).

El ozono generado es un gas muy inestable que rápidamente se desintegra por lo que ha de utilizarse inmediatamente si se ha de utilizar en estado gaseoso.

Existen aceites y cremas ozonizadas para problemas dermatológicos principalmente, que sí que mantienen su concentración de ozono gracias a su transportador.

Se puede administrar al paciente por vía subcutánea, en puntos de acupuntura, intramuscular, paravertebral, vía rectal, se puede ozonizar suero fisiológico y administrar vía endovenosa, se puede ozonizar el plasma rico en plaquetas, etc…

Se pueden utilizar otras técnicas como la Autohemoterapia mayor y menor que consiste en poner el ozono en contacto con la sangre para ozonizarla y administrarla vía intravenosa (AHM) o intramuscular (AHM).

El Ozono a diferencia de los medicamentos comunes que actúan sobre receptores específicos, induce a un estrés oxidativo transitorio y controlado en todas las células a dosis adecuadas. Esto provoca una serie de procesos metabólicos intracelulares que estimulan los mecanismos de defensa antioxidantes de las células mejorando su funcionalidad.

Carece de efectos secundarios, y tiene muy buena tolerancia utilizado a dosis y vías correctas. Sus aplicaciones son numerosas y sus efectos también, destacando sobre todo:

  • Efecto modulador de la respuesta inmune.

  • Efecto analgésico y antiinflamatorio.

  • Efecto antiséptico ( bactericida, virucida y antifúngico)

  • Efecto desintoxicante endógeno.

  • Efecto oxigenante celular.

La Ozonoterapia es una herramienta muy importante para luchar contra el estrés oxidativo que genera la degeneración tisular que provoca el
envejecimiento, tiene efecto “antiaging”  cuando se pretenden estimular los procesos metabólicos que generan energía, ya que aumenta la irrigación sanguínea en todos los órganos aportando oxígeno a las células.

Sus aplicaciones más conocidas son a nivel locomotor por su efecto analgésico y antiinflamatorio, sobre todo en procesos degenerativos como
artrosis, discoespondilosis, hernias discales,etc… pero también se utiliza en patologías oncológicas, procesos infecciosos, procesos inmunológicos,
dermatología, etc…